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Juan Gatti, a contraluz

La Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II muestra la exposición “Contraluz” de Juan Gatti, una antología que reúne 280 imágenes de la obra profesional y personal del diseñador argentino galardonado en 2010 con la Medalla de Oro de las Bellas Artes y Premio Nacional de Diseño en 2004.

La muestra, comisariada por Rafael Doctor y patrocinada por Purificación García, plantea un recorrido por el discurrir profesional y personal de un diseñador con más de treinta años de trabajo a sus espaldas, la mayoría de ellos en nuestro país. El montaje de la exposición, en el cual ha participado el propio Gatti, se ha planteado de una forma dual: la primera parte de la misma, que se dispone en la planta baja, se destina a realizar un recorrido por los diferentes campos en los que Gatti ha desarrollado su creación y en los que ha plasmado su sello personal: fotografía de moda, diseño editorial, packaging, cartelismo, para pasar a una segunda parte que ocupa el resto del espacio expositivo, el cual queda reservado exclusivamente a “Contraluz”, trabajo fotográfico personal del artista y diseñador argentino.

En la parte inicial de la muestra se hace un repaso a los primeros trabajos de Juan Gatti como diseñador gráfico ligado a la Movida madrileña, para pasar después a deleitarnos con imágenes destinadas a ilustrar campañas publicitarias de marcas como Sybilla o Jesús del Pozo. Así mismo, se muestran ejemplos de su trabajo como Director de Arte para Vogue Italia, periodo durante el que mostró su lado más exquisito, pero no así su faceta más provocadora. Por último, y como broche destacado de esta primera parte, se exponen una selección del trabajo creativo de Gatti como cartelista de cine para directores como Álex de la Iglesia, John Malkovich o Pedro Almodóvar, con quien mantiene una relación profesional muy intensa desde los años de la Movida. Cabe destacar en este punto que dicho tándem porteño-manchego ya forma parte de la historia del cine y se compara con la relación profesional que en su momento mantuvieron Saul Bass y Alfred Hitchcock.

La segunda sección, que se dispone en las tres plantas superiores y la cúpula que conforman el otrora depósito de aguas, cobija las cuarenta fotografías que se aglutinan bajo el título de “Contraluz”, resultado artístico de más de quince años de trabajo personal de Juan Gatti, el cual le ha servido de exorcismo para volcar todo aquello que llevaba en su interior y de esta forma poder seguir con su carrera.

En las imágenes, tomadas en blanco y negro, y como se puede presuponer por el título de la colección, se ha jugado con la iluminación incorporando siempre un haz de luz posterior o transversal, pero en ningún caso frontal. Con ello y con la ampliación de las personas u objetos el artista, como si de un científico se tratara, pretende únicamente sacar lo bello de cada uno de los elementos captados, sin más pretensiones.

En la primera y segunda planta se han colocado las fotografías que van a un formato gigante o medio, mientras que en el tercer nivel se ha creado un ambiente cromático fluorescente con el que el autor quiere resaltar al máximo los blancos de sus imágenes. Por último, y no por ello menos sorprendente, la cúpula del Canal se convierte en un inmenso planetario en el que proyectar un montaje audiovisual con el que resumir a modo de síntesis toda la muestra.

En palabras del propio autor, “Contraluz” es una obra fotográfica que debe apreciarse a modo de conjunto y el objetivo que se ha perseguido ha sido vestir el espacio expositivo con un traje de alta costura.

Genio, ingenio y dedicación

El considerado por muchos como el Maradora del diseño gráfico, Juan Gatti, estudió Bellas Artes en Buenos Aires, donde profesores geniales le enseñaron quién era Warhol o en qué consistía el Pop Art. Una vez finalizada su formación comenzó a trabajar como ilustrador para revistas y agencias de publicidad hasta que se zambulló de lleno en la realización de portadas de discos de bandas rock de la Argentina de los años setenta como Sui Generis o Charly García.

El surgimiento de la New Wave y el punk le trasladaron hasta Nueva York donde formó parte activa de un grupo de jóvenes creadores que llevaba por nombre Hello Again, tiempo durante el cual adquirió referentes camp y kitsch y aprendió nuevas formas de plasmar su imaginario. Su aventura estadounidense duró hasta 1979 cuando puso rumbo a París para trabajar como diseñador de estampados para la firma Kenzo, no sin antes hacer una escala para festejar la Navidad en Madrid, parada que sería determinante para su futuro, ya que tras observar el momento de cambio que se estaba dando en la capital decide suspender su partida a Francia.

Sin más dilación, y aprovechando esas mismas fechas navideñas improvisa un book con su repertorio que presenta a diversas compañías discográficas. Finalmente, y pese a su aspecto underground excesivamente descuidado, consigue un contrato con CBS, donde comenzaría su andadura creativa española, la cual duró hasta 1985, periodo durante el cual materializó las carátulas de grupos estandarte de la denominada Movida madrileña como Tequila o Alaska y Dinarama.

Arropado por el personal del estudio que creó en 1985, Stvdio Gatti, el diseñador desarrolla una fructífera carrera en la que se ha encargado de la dirección de arte de colecciones de Sybilla o Loewe, de diseños gráficos para Chanel, colabora con Vogue y Vanity Fair, en videoclips de Mecano o en el diseño de los frascos de perfumes de Jesús del Pozo. El argentino defiende que su trabajo siempre ha estado al servicio de algo y que no vive sus diferentes encargos como una dicotomía, ya que su obra es una demostración de lo amplio que es el mundo del diseño, una disciplina a la que los prejuicios no permiten dar la condición de “arte”.

Pero en uno de los campos en los que Gatti despliega más notoriamente su maestría es en la creación de carteles de cine y títulos de crédito. Con su aportación, el diseñador hace una especie de packaging, con el póster se pretende atraer a la gente y con los títulos seducirla y predisponerla para lo que van a ver. Cabe recordar que la obra cartelística de Gatti está íntimamente vinculada al proceso creativo de Pedro Almodóvar y es reconocido por el gran público por los exitosos carteles realizados para El Deseo, productora del director manchego.

Los primeros encargos que Almodóvar hizo a Gatti fueron unos carteles de atrezo para la película La ley del deseo. Lo siguiente fue la gráfica de Matador sobre un dibujo de Carlos Berlanga y a partir de entonces esa conexión creativa surgida a principios de los 80 perdura hasta nuestros días. Juan Gatti es el responsable de idear la imagen gráfica y poner el acento visual en todas las películas de Almodóvar, a excepción del caso de Todo sobre mi madre, cuyo cartel original es obra de Oscar Mariné.

María Tabuenca Bengoa

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