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António Pedro Santos nos habla del papel del fotógrafo en la cobertura de la crisis

António Pedro Santos, editor de Fotografía del diario Journal i, de Portugal, protagonizó la segunda conferencia de la tarde del jueves 22 en el congreso ÑH9 de la SND, celebrada en la Universidad CEU San Pablo. Con el título “El fotógrafo en tiempo de crisis”, Santos abordó todos los trabajos a los que, diariamente, los fotógrafos se enfrentan en el contexto actual de crisis económica generalizada mundialmente.

El fotógrafo portugués dio comienzo a su ponencia presentando ante los asistentes un conjunto de palabras que aparecen diariamente de manera casi imprescindible en todos los diarios y medios de comunicación. Recortes, austeridad, paro, déficit, FMI, manifestaciones, huelgas, euro, despidos o bancarrota son algunas de las realidades reiteradas constantemente en cada uno de los periódicos, de manera que el fotógrafo, ante esta realidad, ha de trabajar para abordar esta temática desde las más diversas perspectivas.

“Registrar la crisis en el periódico es un dilema que se presenta en el periódico todos los días” afirmó el conferenciante y con ello, António Pedro Santos abordó la gran dificultad que supone encontrar enfoques originales en un tema tan reiterativo como la crisis, presente en la prensa actual en todas las secciones y contextos, desde la economía hasta la sociedad. Con este objetivo y pretexto, el fotógrafo mostró a los asistentes muchos de los trabajos llevados a cabo de mano del periódico portugués Journal i.

La desmitificación de las figuras públicas protagonistas de las crisis, la realidad de las calles más allá de las cifras, las consecuencias sociales y estructurales de la misma y sobre todo, el enfoque centrado en las consecuencias personales de la crisis fueron así algunos de los puntos de vista utilizados por el diario portugués en las fotografías que cubren la crisis económica. Una ponencia interesante para conocer la perspectiva de los fotógrafos que han de cubrir constantemente una misma realidad.

Mariché Navío Navarro
@mariche_navio

Pascal Philippe nos acerca a la concepción de la imagen como recuerdo en las publicaciones periódicas

La primera ponencia de la tarde en el Congreso ÑH9 estuvo a cargo de Pascal Philippe, editor de Fotografía e Ilustración de la revista francesa Courrier Internacional. Philippe dedicó su conferencia a relatar su trayectoria profesional dentro de esta publicación y mostró la importancia que la fotografía, el dibujo o la ilustración poseen a la hora de crear el valor añadido de una revista de trascendencia internacional.

El editor comenzó la ponencia relatando ante los asistentes la historia de la publicación Courrier Internacional, para la que el dibujo se ha convertido en un signo de identidad de forma que, “dibujo y ‘Courrier’ se han convertido en sinónimos entre la sociedad francesa”. Esta publicación, como indicó Philippe, ha relegado la fotografía a un segundo lugar, de manera que si bien se integra progresivamente, nunca se impone. Con esta presentación, el ponente introdujo a los asistentes en la problemática actual de la masificación de imágenes en todos los ámbitos de la vida social.

Para Philippe, las ilustraciones, que habían sido un género muy presente en los siglos XVIII y XIX, han cambiado su naturaleza debido a la masiva presencia de la imagen en todos los lugares que rodean a la persona. “Es como si ya no hubiera un espacio de la mirada en la que no haya imágenes y me pregunto ¿cuál es la causa de la invasión gigantesta de la imagen?”. Para contestar a esta pregunta, el conferenciante ofreció dos posibles respuestas. La primera explicación radicaría en la revolución que suponen las fotos digitales que, gracias a la consolidación de las redes de distribución, ha posibilitado que en la actualidad la captura y la difusión de una imagen puedan realizarse de manera simultánea. La segunda respuesta estaría relacionada, en cambio, con la facultad de reproducir estas fotografías, lo que ha hecho que entremos en un momento que él define como “lo ilimitado reproductible”.

Pascal Philippe continuó su exposición con la realización de una muestra de diferentes portadas de la revista Courrier Internacional, donde todas las fotografías o dibujos mostrados eran para él “recuerdos de lo ausente” porque para Philippe, la fotografía no es otra cosa que un recuerdo y es precisamente esto lo que da fuerza y valor a la imagen. Así, portadas e ilustraciones interiores de Barack Obama, la caída de las Torres Gemelas o Arafat entre otros muchos, ejemplificaron un interesante ponencia donde la combinación entre imagen y texto, entre forma, contenido y significación fueron los protagonistas.

Las caricaturas también tuvieron su espacio en esta conferencia, que definidas principalmente por Philippe como una deformación de la realidad, suponen para él una simplificación, síntesis y abreviación de lo existente. De esta manera, pocos trazos sirven para mostrar la totalidad del concepto al que representan, haciendo así que las relaciones metonímicas o las metáforas permitan al receptor interpretar el dibujo.

Con ello, Pascal Philippe concluyó mostrando que Courrier Internacional, como otras publicaciones, no se basan en publicar imágenes simples, sino que las relaciones de las mismas con el significado y la psicología del receptor las hagan propicias para fomentar su misión como recuerdo.

Mariché Navío Navarro
@mariche_navio

Juan Gatti, a contraluz

La Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II muestra la exposición “Contraluz” de Juan Gatti, una antología que reúne 280 imágenes de la obra profesional y personal del diseñador argentino galardonado en 2010 con la Medalla de Oro de las Bellas Artes y Premio Nacional de Diseño en 2004.

La muestra, comisariada por Rafael Doctor y patrocinada por Purificación García, plantea un recorrido por el discurrir profesional y personal de un diseñador con más de treinta años de trabajo a sus espaldas, la mayoría de ellos en nuestro país. El montaje de la exposición, en el cual ha participado el propio Gatti, se ha planteado de una forma dual: la primera parte de la misma, que se dispone en la planta baja, se destina a realizar un recorrido por los diferentes campos en los que Gatti ha desarrollado su creación y en los que ha plasmado su sello personal: fotografía de moda, diseño editorial, packaging, cartelismo, para pasar a una segunda parte que ocupa el resto del espacio expositivo, el cual queda reservado exclusivamente a “Contraluz”, trabajo fotográfico personal del artista y diseñador argentino.

En la parte inicial de la muestra se hace un repaso a los primeros trabajos de Juan Gatti como diseñador gráfico ligado a la Movida madrileña, para pasar después a deleitarnos con imágenes destinadas a ilustrar campañas publicitarias de marcas como Sybilla o Jesús del Pozo. Así mismo, se muestran ejemplos de su trabajo como Director de Arte para Vogue Italia, periodo durante el que mostró su lado más exquisito, pero no así su faceta más provocadora. Por último, y como broche destacado de esta primera parte, se exponen una selección del trabajo creativo de Gatti como cartelista de cine para directores como Álex de la Iglesia, John Malkovich o Pedro Almodóvar, con quien mantiene una relación profesional muy intensa desde los años de la Movida. Cabe destacar en este punto que dicho tándem porteño-manchego ya forma parte de la historia del cine y se compara con la relación profesional que en su momento mantuvieron Saul Bass y Alfred Hitchcock.

La segunda sección, que se dispone en las tres plantas superiores y la cúpula que conforman el otrora depósito de aguas, cobija las cuarenta fotografías que se aglutinan bajo el título de “Contraluz”, resultado artístico de más de quince años de trabajo personal de Juan Gatti, el cual le ha servido de exorcismo para volcar todo aquello que llevaba en su interior y de esta forma poder seguir con su carrera.

En las imágenes, tomadas en blanco y negro, y como se puede presuponer por el título de la colección, se ha jugado con la iluminación incorporando siempre un haz de luz posterior o transversal, pero en ningún caso frontal. Con ello y con la ampliación de las personas u objetos el artista, como si de un científico se tratara, pretende únicamente sacar lo bello de cada uno de los elementos captados, sin más pretensiones.

En la primera y segunda planta se han colocado las fotografías que van a un formato gigante o medio, mientras que en el tercer nivel se ha creado un ambiente cromático fluorescente con el que el autor quiere resaltar al máximo los blancos de sus imágenes. Por último, y no por ello menos sorprendente, la cúpula del Canal se convierte en un inmenso planetario en el que proyectar un montaje audiovisual con el que resumir a modo de síntesis toda la muestra.

En palabras del propio autor, “Contraluz” es una obra fotográfica que debe apreciarse a modo de conjunto y el objetivo que se ha perseguido ha sido vestir el espacio expositivo con un traje de alta costura.

Genio, ingenio y dedicación

El considerado por muchos como el Maradora del diseño gráfico, Juan Gatti, estudió Bellas Artes en Buenos Aires, donde profesores geniales le enseñaron quién era Warhol o en qué consistía el Pop Art. Una vez finalizada su formación comenzó a trabajar como ilustrador para revistas y agencias de publicidad hasta que se zambulló de lleno en la realización de portadas de discos de bandas rock de la Argentina de los años setenta como Sui Generis o Charly García.

El surgimiento de la New Wave y el punk le trasladaron hasta Nueva York donde formó parte activa de un grupo de jóvenes creadores que llevaba por nombre Hello Again, tiempo durante el cual adquirió referentes camp y kitsch y aprendió nuevas formas de plasmar su imaginario. Su aventura estadounidense duró hasta 1979 cuando puso rumbo a París para trabajar como diseñador de estampados para la firma Kenzo, no sin antes hacer una escala para festejar la Navidad en Madrid, parada que sería determinante para su futuro, ya que tras observar el momento de cambio que se estaba dando en la capital decide suspender su partida a Francia.

Sin más dilación, y aprovechando esas mismas fechas navideñas improvisa un book con su repertorio que presenta a diversas compañías discográficas. Finalmente, y pese a su aspecto underground excesivamente descuidado, consigue un contrato con CBS, donde comenzaría su andadura creativa española, la cual duró hasta 1985, periodo durante el cual materializó las carátulas de grupos estandarte de la denominada Movida madrileña como Tequila o Alaska y Dinarama.

Arropado por el personal del estudio que creó en 1985, Stvdio Gatti, el diseñador desarrolla una fructífera carrera en la que se ha encargado de la dirección de arte de colecciones de Sybilla o Loewe, de diseños gráficos para Chanel, colabora con Vogue y Vanity Fair, en videoclips de Mecano o en el diseño de los frascos de perfumes de Jesús del Pozo. El argentino defiende que su trabajo siempre ha estado al servicio de algo y que no vive sus diferentes encargos como una dicotomía, ya que su obra es una demostración de lo amplio que es el mundo del diseño, una disciplina a la que los prejuicios no permiten dar la condición de “arte”.

Pero en uno de los campos en los que Gatti despliega más notoriamente su maestría es en la creación de carteles de cine y títulos de crédito. Con su aportación, el diseñador hace una especie de packaging, con el póster se pretende atraer a la gente y con los títulos seducirla y predisponerla para lo que van a ver. Cabe recordar que la obra cartelística de Gatti está íntimamente vinculada al proceso creativo de Pedro Almodóvar y es reconocido por el gran público por los exitosos carteles realizados para El Deseo, productora del director manchego.

Los primeros encargos que Almodóvar hizo a Gatti fueron unos carteles de atrezo para la película La ley del deseo. Lo siguiente fue la gráfica de Matador sobre un dibujo de Carlos Berlanga y a partir de entonces esa conexión creativa surgida a principios de los 80 perdura hasta nuestros días. Juan Gatti es el responsable de idear la imagen gráfica y poner el acento visual en todas las películas de Almodóvar, a excepción del caso de Todo sobre mi madre, cuyo cartel original es obra de Oscar Mariné.

María Tabuenca Bengoa